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Unos

Kandar es en dracónido procedente de un pequeño asentamiento que fue destruído en Baldíos de Shabana.

Es un draconido rojo con una cicatriz bastante grande en su ojo derecho. Musculado, imponente y con un tren superior muy marcado.

Tras viajar por Llanuras de Sananda y Saurania, se dirigió a Nakuro, capital del Imperio Mida. Allí luchó contra Lhibiaghi Dian-Bhuttan en favor de Keynahari Dian-Bhuttan en su ascenso al poder, completando con éxito La espada enlutada. Luego se enfrentó al misterio de La casa del embajador, a petición de Keynahari Dian-Bhuttan en ayuda de su amigo Loy Kratong, en  Jurgazhar.

Junto a sus compañeros han terminado con el extraño fenómeno acontecido en Tabalard, conocido como Fragmentos de la extraña oscuridad. Tras un corto descanso en la ciudad vadania fueron a Feria Gris por petición y ayuda de Movaris Vernamin para internarse en las Ruinas de Vestigiohundido.  Siendo así los Prospectores de Vestigiohundido que necesitaba el elfo. 

Tras regresar a Tabalard, acudieron en auxilio de Androu de Tabalard por petición de la Cofradía de Erekar. Les llevó varios días este cometido, pero pudieron encontrar y rescatar a La expedición perdida.

Como recompensa, la Cofradía de Erekar les ha dado permiso para acceder a sus bibliotecas y les ha cedido unas tierras para que se asienten en la ciudad. 

Una mañana recibió el desafío de alguien que decía que quería vengaza contra él. Kandar se dispuso a luchar y fue al lugar en el que su enemigo le aguardaría. Allí se encontró con un saurio llamado Ulfrug, que aseguró que vencería al dracónido en vengaza de sus hermanos, muertos hace tiempo en las incursiones de las Llanuras de Sananda. Arrojó una mano cortada de un humano, asegurando que se había cobrado la venganza con su antiguo líder. Kandar rugió de furia y se avalanzó contra el saurio. Tras derrotarlo, le ató y le interrogó sin mucho acierto y le dió al saurio una nueva oportunidad de combate. Esta vez sí acabó con el saurio, no sin antes dejarle que le mordiera, dejando al dracónido una cicatriz como recuerdo de aquel enemigo. Luego de enterrar al saurio, comenzó a preparar su equipo de viaje para comprobar que había sucedido con Druim y la Guardia de la moneda.

Sin embargo, Taiko propuso un plan para viajar a Baldíos de Shabana y desde allí partir al sur. Todos aceptaron y se pusieron en marcha, negociando con Movaris Vernamin un viaje hasta Melionii

Llegó junto a sus compañeros mediante un portal que el elfo había preparado para ellos. La ciudad fórmiga se preparaba para un asedio sin precedentes, una batalla que marcaría el destino del Vajra de Shabana y más tarde todo Voldor. Kandar se dió cuenta de que la mayoría de los soldados allí presentes eran mercenarios, con poca formación militar, sobre todo entre los grupos que defendían la ciudad. Apreció el estilo de lucha de las Lanzas de Lantamar y pudo aprender algo de ellos durante la batalla. Recibió encargos procedentes de los líderes de cada facción, tanto de Tyrtareo Gelon como de Edfreya Ojoabismo, y alguna misión importante para Aldarana Dal Xarana Qrull para proteger a la reina Venkalii.

Al dirijirse hacia la taberna para descansar después de algún encargo se encontró con su antiguo jefe, el líder de la Guardia de la moneda y su amigo, Druim. Aquel saurio no acabó con su vida, se acercó a ellos de forma provocativa y tras cortarle la mano a Druim huyó del lugar. Durante los descansos de Kandar, hablaron del pasado y de las aventuras que vivieron juntos y por separado, siempre ahogados en cerveza de buena barrica, por supuesto. 

No obstante la guerra tomó un giro inesperado, pues la líder morlock Kya Drovash invocó mediante un artefacto peregrino, el Giroscopio empíreo de xion, al titán Xeinoth, que se formó por un torrente de almas de los caídos durante la batalla y derrumbó con facilidad los muros exteriores de la ciudad. Para impedir su avance, los fórmigos dinamitaron los puentes de piedra por los que se accede a la ciudad. Lograron retrasarlos, pero sabían que era cuestión de tiempo que las hordas de morlocks consiguieran reunirse y atacar por otro frente, por lo que la reina Venkalii, pidió a los héroes, dada su fama al acabar con la vida de una hidra, que acudieran raudos al templo ancestral de los peregrinos que estaba próximo a la ciudad de Craexhin. De allí probablemente esa morlock recuperó el artefacto que controla al titán, por lo que cabía la posibilidad de que encontraran la forma de detenerla. 

Así Kandar marchó junto a sus camaradas y llegó al templo, donde encontraron a un grupo de elfos que adoraban a un peregrino conocido como Nyethorn. Tras conversar con su mayordomo Zelphar y con el propio preregrino, éste les condujo a la fortaleza Eliphas, donde forjó la varita Lazo irreal, que destruiría el artefacto que la morlock le arrebató.
Con dificultad consiguieron retener a los entes que les atacaban mientras Nyethorn forjaba el arma, pero consiguieron su propósito y regresaron a Melionii

Avanzaron por los devastados distritos de la ciudad y alcanzaron el núcleo, dónde Kya Drovash junto al titán Xeinoth hacían estragos. El combate fue duro para todos, pero sobre todo para Kandar, pues la morlock consiguió aturdirlo y dejarlo fuera de combate casi todo el enfrentamiento. Finalmente se alzaron con la victoria, derrotando a la líder morlock y arrebatándole el Giroscopio empíreo de xion, el cual devolvieron a Nyethorn tras acabar la batalla. 
Fueron bien recompensados por sus actos de valentía en combate y por sus importantes hazañas, además son considerados los héroes de Melionii entre los fórmigos y parte de los soldados allí presentes. 


 


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